jueves, 20 de mayo de 2010

Placer, dolor, rumba platónica y Epicuro

El dolor



El estudio como fin en sí mismo, totalmente desinteresado (o lo que es lo mismo, la filosofía), es la mayor fuente de placer. Al menos, esta visión del placer se parece a la de Epicuro. Platón en el Filebo opina que el placer está en el proceso de obtener la saciedad del deseo. En eso coincide con los rumberos: el placer no está únicamente en el acto, sino en todo el ritual nocturno que lo acompaña, que concluye con la contemplación del amanecer. Epicuro propone el placer como estado de saciedad y tranquilidad. Es una idea ascética del placer: la ataraxía y la aponía, la tranquilidad y la ausencia de dolor. En la concepción activa del placer, éste no puede existir sin su contraparte, el dolor. El dolor es el ingrediente complementario del placer, y el rumbero platónico lo sabe bien. Por eso busca mantener el placer en equilibrio con el dolor. Puede argumentarse que la experiencia siempre demuestra que el dolor termina por inclinar la balanza a su favor. Ése sería un juicio inductivo moral.


Finalmente, lo que mejor se aprende es lo que produce más placer. En un asunto como el de aprender filosofía, o griego (cosas difíciles e inútiles, según la idea vulgar de lo ‘práctico’), donde la memoria juega un papel tan importante, la única forma de perseverar es sentir alguna forma de placer. Un placer tal vez ascético. La memoria funciona estupendamente para recordar lo que nos gusta o nos interesa, es decir, lo que nos proporciona placer sensual o intelectual, y mejor si ambos combinados.
Saludos a los que aún sienten placer en el estudio, a los que se permiten el lujo ocioso de hacer cosas como las que hacemos por el mero gusto de hacerlas. Por eso nuestro griego no debe ser “obligatorio.” Lo mejor es verlo como una materia “electiva.” Uno siempre elige lo que le es más agradable.

lunes, 10 de mayo de 2010

Bienvenidos al primer día del resto de nuestras vidas


Continuamos nuestra aventura con la lengua de la filosofía, la primera lingua franca del Oriente, la lengua de San Juan y San Pablo, de Sócrates y Epicuro y de Diógenes, el divino perro. No sabemos aún en qué va a parar todo esto, si finalmente nos aceptarán, si nos darán estatus de gente seria. No puedo prometerles nada. Pero les hago este regalo fotográfico. Espero que les guste. Hubo un tiempo en que andaba por ahí tomando fotos en la noche. El arte es ocio, todo lo demás es negocio (Ludovico Silva dixit). El negocio es para los marchantes. El ocio es para nosotros.

¿Reconocen ese lugar?

jueves, 8 de abril de 2010

José Luis Ramos, primer profesor de griego de la república, antecesor nuestro




Queridos amigos, compañeros y estudiantes: no olvidemos que cada vez que nos reunimos en nuestra clase de griego, estamos haciendo historia. Esto no es ninguna petulancia ridícula: por primera vez hay profesores de griego venezolanos trabajando en las escuelas de filosofía de algunas universidades del país. El hecho de que seamos venezolanos garantiza la continuidad de este proceso: no nos vamos a ir a ninguna parte, y, mientras tengamos apoyo institucional, vamos a seguir enseñando griego. Las objeciones de los que se oponen al griego son fútiles: dicen que “eso no es filosofía sino filología,” o cualquier otro argumento reaccionario que no aguanta la menor discusión. En cambio, casi todos los profesores y estudiantes de filosofía (serios) que conozco admiten sin la menor duda la importancia de aprender griego dentro de la disciplina. Perseveremos entonces, y haremos historia.
También es importante que recordemos la historia. Hoy nos interesa resaltar la figura de José Luis Ramos (1785-1849), a quien se le reconoce como “el primer profesor de griego de la nueva república, además de haber sido activo militante en la causa independentista como redactor del Correo del Orinoco” (Vilanova, s/f). Se le suele recordar junto con Francisco de Miranda y Andrés Bello como los pocos venezolanos de principios del siglo XIX versados en la lengua griega. También se le reconoce como uno de los fundadores del periodismo en Venezuela, por su trabajo en la Gaceta de Caracas y el Correo del Orinoco. “Pedro Grases (1981: 276) lo incluye dentro de la lista de los que él llama “los humanistas frustrados de la generación del treinta”. Según Grases, el conocimiento de las lenguas y de las letras clásicas que poseía Ramos lo ubicarían por encima de otros humanistas de su tiempo entre los que se cuenta el mismo Andrés Bello” (véase). Se dice, por cierto, que Andrés Bello aprendió griego en Londres, apoyándose en la biblioteca de Miranda.
Ramos aparentemente fue un autodidacta. No sabemos dónde ni cómo adquirió sus conocimientos de filología. Aunque el latín era común entre universitarios y clérigos, el griego era una verdadera rareza en aquellos días. Fernández Heres (La Enseñanza del Griego en Venezuela, 1968) señala a Ramos como “consumado maestro,” entre cuyos discípulos se encuentran hombres tan prominentes como Fermín Toro y Juan Vicente González. Sin embargo, en 1846 Ramos se retira de la docencia y de toda actividad pública, recluyéndose en Maiquetía, por razones que sería interesante investigar (véase). Cuando Juan Vicente González quiso impartir griego en su colegio El Salvador del Mundo, contrató a un profesor extranjero, que pronto sería sustituido por otro.
A ese recurso de importar profesores se había apelado siempre en nuestro país. Pero en nuestros días es innecesario, gracias a que ya disponemos, al menos en Mérida y en Caracas, de personas con la preparación necesaria para enseñar esta lengua que, además de ser la de la filosofía, es la madre de todas las habladas en Occidente.

martes, 16 de marzo de 2010

Hipatia y la "hipatitis"




Alejandro Amenábar es uno de los más importantes cineastas de la actualidad. La promesa que significó su primera gran película, Tesis, se cumpliría poco después en una auténtica joya como Abre los Ojos (que poca gente ha visto por culpa de Tom Cruise, quien hizo una versión muy infeliz del mismo argumento). Al pasarse a Hollywood, Amenábar mostró su dominio del oficio dirigiendo una película técnicamente perfecta, Los Otros. No he visto Mar Adentro porque no me gusta el género de moribundos.
Gracias al amigo Jhonder Báez pude ver la ¿última? de sus películas (2009): Ágora, de la cual no es peyorativo decir que está dentro del género hollywoodense de Romanos y Cristianos (como Ben Hur o Quo Vadis), y que ciertamente tiene grandes méritos como espectáculo cinematográfico.
El film narra la historia de Hipatia de Alejandría, una de las pocas mujeres que se destacó en el muy machista gremio de los filósofos griegos. No fue la primera: recordemos a Hiparquia, pareja de Crates, de la escuela cínica; y a las epicúreas Leontio y Temista (cínicos y epicúreos tampoco tenían muy buena reputación). Por la época en que vivió (hacia el 400 DC), Hipatia quedó, al igual que Plotino, fuera de la cronología de Diógenes Laercio. Es natural que Hipatia estuviera influenciada por el neoplatonismo entonces en boga. Las investigaciones astronómicas y el neopitagorismo eran las principales ocupaciones de estos últimos filósofos griegos.
El fin de Hipatia (apedreada por una turba en 415 DC) presagia lo que sucedería con la cultura helenista o greco-romana a partir de esos años. El paganismo iba a ser sustituido por el cristianismo, por medio de un sincretismo en que los grandes misterios de la Antigüedad se prolongaban disimuladamente en las nuevas festividades cristianas.
Amenábar presenta la situación bajo una óptica menos benevolente: los cristianos, o sea, los fanáticos religiosos de siempre, la emprenden a pedradas con los cultos antiguos y los reemplazan a fuerza de brutalidad. De paso queman la biblioteca de Alejandría (más exactamente el Serapeo) y sumen a la humanidad en el Oscurantismo.
Esté o no uno de acuerdo con esta visión (yo, en lo personal, hago la epojé: suspendo el juicio), la película es hermosa; como lo es Rachel Weisz, símbolo sexual judeo-hollywoodense; y su encarnación de la legendaria filósofa es magnífica. En mi opinión, el argumento se torna predecible hacia el final; y la parte en la que Hipatia se anticipa a Kepler cae en la típica trivialidad histórica de las películas de Romanos (o griegos, da lo mismo).
Lea una muy buena y más docta reseña aquí.

martes, 2 de marzo de 2010

Don Quijote y Sancho Panza en La Habana




Me topé con Don Quijote en una plaza cerca de la Universidad de La Habana. Casualmente caminaba al día siguiente por la calle Obispo en La Habana Vieja y me encontré con Sancho. Es increíble cómo uno encuentra las cosas cuando no las está buscando. Yo debería aprender la lección: así evitaría que mi propio pensamiento me saboteara la existencia.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Tres filmes sobre Nietzsche






Tal vez hay muchas más películas sobre el personaje, pero yo conozco estas tres. Voy a comentarlas en el orden en que me gustaron.

Cuando Nietzsche Lloró (When Nietzsche Wept, 2007, dirigido por Pynchas Perry) es una comedia psicoanalítica, y en ese género es extraordinaria. La reconstrucción de la época, los vestuarios, las actuaciones de Armand Assante como el bigotudo Nietzsche, de Katheryn Winnick como una deliciosa y seductora Lou Andreas Salomé, y de Ben Cross como el proto-psicoanalista judío Joseph Breuer, son todas fuera de serie. El argumento es lo de menos, lo mejor es como nos transporta a aquella época tan fetichista y el suspenso que se crea con la primera aparición de Nietzsche, que nunca decepciona, ni siquiera al final, cuando se echa una gran llorona como de un cuarto de hora. Los bigotes se le enmarañan.

Días de Nietzsche en Turín. Esto sí que es una verdadera rareza: una película brasileña sobre Nietzsche . Es un filme experimental, obviamente una película "para todos y para nadie." Una cámara superexperimental recorre las calles de Turín mientras la voz de Nietzsche en off nos declama en portugués algunas de sus páginas inmortales: "Mis bigotes son mis filtros y las aceras de esta ciudad son un paraíso para mis pies. Sólo los pensamientos que tenemos caminando valen la pena."
Me gusta esta visión del gran bigotón: un ser solitario, deambulando por las calles mientras se embriaga con su propio pensamiento, en medio de la tiesa represión victoriana de su época. Muy hermosa la secuencia del enloquecimiento. Como ñapa, al final aparecen películas auténticas de Nietzsche loco perdido.

Por último, intitulada pomposamente "Más Allá del Bien y del Mal" como si fuera un culebrón, Liliana Cavani nos presenta su versión sexista y setentera de la historia. Para ella todo es muy simple: Nietzsche es un viejo prostibulario (con un bigote demasiado ralo), Lou Salomé es una chica liberada y Paul Ree un homosexual reprimido. Al final, Nietzsche también se vuelve homosexual antes de hablar con el caballo y volverse loco.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Borges y Nietzsche



Borges proporciona una visión crítica que considero muy acertada acerca de este personaje cuya profesión, no lo olvidemos, era profesor de griego. Yo amaba a Nietzsche a los 14 años. Luego mi amor se llenó de dudas (Su ateísmo era tan posado como su darwinismo. A pesar de su darwinista desprecio de la compasión, realmente era un hombre débil, una oveja disfrazada de lobo). Hoy en día, lo considero un gran poeta filosófico. Alguien dijo sobre alguien que era más un filólogo que un filósofo. Todo eso son tonterías, o en todo caso no se aplica a mi amado Nietzsche.